martes, 21 de octubre de 2008

La vida al gas (freón)

Primer post desde hace rato... Falta que termine de contar mis aventuras con esos adalides de la modernidad constructiva, pero hasta ahora no se me ocurrían otra cosa que malas palabras y eso está mal...

Como ningúna semana del abnegado luchador urbano está completa sin al menos una aventura de contacto social, dos de los artefactos del cocinadero decidieron hacerme la elección fácil y se rompieron al unísono. Impresionante.
El burlete del horno, que humildemente protege las perillas de la cocina del abrasador contacto de la salida del averno en miniatura, decidió que estaba bien, que no participaba más. Se cortó y me dejó a la patrona en modo de repetición de "el horno no se puede usar, hay que arreglar el horno".
Algún día me voy a explayar un poco sobre el uso indiscriminado del "Hay que..." que tiene el otro género de la humanidad.
Mientras... en otro lugar de la cocina, un pequeño pero importante elemento de la heladera se preparaba para dar un golpe mortal a la economía del hogar... Si. Se c*gó el termostato. Luego de pasarme una hora peleándome con la masa chiclosa de la pizza casera, y disponiendome a disfrutar del clásico de los sábados por la noche (la susodicha pizza más cerveza), noté que la pizza estaba caliente, como debía y que la cerveza parecía... eeeeehhh... pis. Los ingleses la tomarán natural, pero dejo esa clase de placeres para los entendidos. A mi, la cerveza me gusta fría.
Rápido cual relámpago intenté resucitarlo, cambiandole los ajustes, pero no... estaba muerto, bien muerto...
Lo dejé entonces trabado en "on" con la posibilidad de apagar el compresor con la llave de encendido de la heladera...
En fin... que el horno (se sonó el día despues... parece que decidió solidarizarse con el termostato) no se pueda usar, vaya y pase... pero la heladera ya es un poco mucho.

Dos repuesteros en la misma semana... hummm... la cosa se veía venir mal para el ego...

Primera aventura:
Prioridad: la heladera... avisé a mi jefe que iba a llegar tarde y me dispuse a ir a la casa de repuestos amiga (?) que queda en Constituyentes cerca de Beiró... Llamada previa, me atiende una voz masculina...
RA: (...)
GP: Buenos días... quería saber el precio de un termostato modelo tanto, para la heladera tal...
RA: Qué modelo el termostato? (la frase sonó así, pero podría jurar que la entonación era la misma que se usa cuando adelante del auto de uno va otro a 5 km por hora que no deja pasar a nadie ni en las esquinas y uno le sugiere en términos inequívocos que apresure la marcha)
GP: Ranco K59
RA: Son todos K59... cuál es el número ??? (acá me parece que quiso insertar un "peludo" pero por algún motivo se distrajo).
GP: Ah! Por el largo del capilar... perá que te digo...
RA: No, dejá... los tengo todos. El original te sale unos tantos mangos.
GP: Gracias, voy para allá. (y para eso me preguntaste???)

Si, soy de los que agradecen por la atención pese a que aunque no le guste, es su laburo...

En fin... agarro el dragonmóvil, interactúo con el tránsito lo menos posible, y llego a "la casa amiga". Tras el mostrador una señora entrada en años y uno que tendría cinco menos que yo. O sea que un pendex no era.

GP: "Hola, quería un termostato para la heladera tal, el modelo es K59 L2698"
Señora: Daniel... (nombre inventado para proteger la identidad del... bueno, de él) tenemos el L2968?
Daniel: Necesito el modelo del termostato, no de la heladera!!!
GP: K59 L2968. Es el modelo del termostato.
Daniel: Ah. (tono de "te salvaste")
busca-revuelve-hace ruidos en las estanterías
Daniel: Acá está. (Lo pone arriba del mostrador. Como venía la cosa pensé que me lo iba a tirar por la cabeza)
GP: Cuanto sale?
Daniel: Tanto.
GP: Lo llevo (Mientras, pienso en la propaganda esa de "Estoy mirando...")
GP: Para ajustar la temperatura mínima, es este tornillo, no? (y, sí, yo tenía que desatar la ira de los justos)
Daniel: Lo vas a descalibrar todo!!! Lo que te anda mal es la heladera!!! (si, dijo heladera y no compresor ni evaporador o condensador. Experto de pacotilla).
GP: Mirá que con el termostato puenteado congelaba...
Daniel: Y sí ... siempre congela!!! No sé cuanto puede llegar esa heladera, pero siempre congela!!! (se olvidó del "b*ludo" después del "Y si.." pero se ve que no era su día para la expresión oral)
GP: Ah. (Si, me pudrí, pero si me agarraba a las piñas o le explicaba un par de hechos de la vida, de los compresores y del freón, me iba a ir sin el termostato así que decidí dar la batalla por perdida para ganar la guerra).
Daniel: Acá está su vuelto.... El tornillo es éste, hay que alejar esta palanquita de este lado. (Un tanto para los buenos, uno que se arrepintió, o capaz que la señora que tenía facha de ser la dueña le iba a explicar en algún momento cómo se trata a un cliente).
Fin de la historia: Puse el termostato en la heladera que no andaba, que habia que arreglarla a ella y no cambiarle el termostato, y "andó". Y yo no levanto gente de entre los muertos.

3 comentarios:

Mona Loca dijo...

Holaaaaaaa!!!!!!!!!!!!!!!!
Lo extrañamos! no nos deje así, tanto tiempo sin saber de usté, si lo pisó un tractor, o lo mordió un perro!!!

ahora voy a leer el otro y te comento más.

Rapote dijo...

¿Y porque se le rompió el termostato de la heladera nos abandonó tres meses?

No hay derecho...
;) Rapote

Anónimo dijo...

hola, me rei mucho porque hace unos diuas me paso casi lo mismo con esa gente!! jajajaj el tema es que no se como corno se regula y no me corta el termostato. me podrias decir como hacer? xq muchas ganas de ver de nuevo a la vieja no tengo :S muchas gracias y excelente la historia que es 100% real!! jajajaj